Participación

“Ni el orden ni el caos existen, sólo existe la realidad compleja y la ambición de controlarla.
Desde la ilusión de orden, la complejidad es percibida como caos.
Desde la ilusión del caos, percibimos la complejidad como caos.
Desde las dos ilusiones perdemos el contacto con la realidad, rica diversa, compleja.
Desde la falta de contacto con la realidad nos creemos que tenemos el control de todo. O que no controlamos nada.
Las dos posiciones son peligrosas y nos pueden llevar al desastre.
Esto nos pasa a las personas, a las organizaciones, a las empresas y a las sociedades.
La mejor forma de que una persona recupere el contacto con la realidad es la psicoterapia.
La mejor forma de que empresas, organizaciones y sociedades recuperen el contacto con la realidad es la participación.” 
 Eugenio Moliní. molini.es

REUNIONES-PARTICIPATIVAS

Participar es una actividad natural del ser humano. Participamos todo el tiempo y de diferentes modos en los distintos espacios en los que vivimos, en nuestra vida singular y en nuestras relaciones sociales, afectivas, laborales.

No necesitamos aprender a participar, es parte de nuestras habilidades. En todo caso, necesitamos que quienes coordinan o conducen las organizaciones, pierdan el miedo la incertidumbre fértil de una nueva mirada.

En la consultoría de procesos, la participación es también un dispositivo privilegiado para posibilitar la manera mas efectiva de coordinar una organización o emprender una tarea concreta

Los procesos participativos en organizaciones (empresas, ongs, instituciones, grupos autogestionados), son contextos en el que las personas tienen la posibilidad de autoriganizarse y autorregularse en torno a una tarea común,
Pueden utilizarse para una acción concreta (resolver un problema, diseñar una estrategia, etc) o puede ponerse en marcha un modelo de gestión participativo en la organización.

Son espacios donde la potencia singular de cada uno se encauza en una producción colectiva con sentido para los participantes y para la organización, espacios en el que los participantes, si quieren, pueden trabajar juntos, armonizando sus miradas,  con los de su organización o empresa y con el mundo del que forman parte.

Es muy importante el “si quieren”. No hay ningún proceso participativo exitoso en el que la gente se comprometa y se entusiasme, si se siente manipulada. Se pueden controlar algunas estructuras, pero no las personas. Y no es que esto no pase, y mucho. Cuando pasa, la organización tendrá que vérselas con las resistencias que emergen (explícita o implícitamente) en las personas, y que entorpecen la tarea.
Por eso, en este trabajo es tan importante asesorar y acompañar a los promotores,  directivos, jefes o anfitriones cuando se disponen a implementar este tipo de procesos.
Hay que ver si pueden (y se dan las circunstancias) para convocar y ordenar sin controlar.

La tarea es incluir y trascender el orden y la continuidad que las jerarquías aportan al mismo tiempo que incluir y trascender el entusiasmo, creatividad y espontaneidad de los participantes. Uno de los mayores problemas de las organizaciones es que:
*Los directivos (jerarquías, jefes, promotores, anfitriones, etc) quieren cambios o resultados sin riesgos.
*Los participantes (empleados, participantes, socios, etc) quieren poder sin responsabilidad.

El principal logro de los Procesos Participativos es permitir a los asistentes encontrar una tarea común, aunque no estén de acuerdo. El desafío es construir un colectivo donde prime la potencia en los encuentros.

En un Proceso Participativo se despierta el entusiasmo y se movilizan muchas emociones.

Estamos acostumbrados a clasificar las emociones en negativas o positivas. Las emociones son expresiones de la vida y nos potencian y despotencian en una danza interminable.

Los intentos de manipular, evitar o promover “desde afuera” las emociones, sólo interrumpen el proceso.
Los intentos de producir interés a base de zanahorias o látigo no funcionan.
Puedes condicionar a los participantes o empleados con premios o castigos, pero estarás perdiendo la mayor parte de la potencia posible de ese encuentro.