¿Para qué?

La vida es un conjunto de fuerzas en relación y en movimiento. La vida no se detiene. Es un juego eterno entre la potencia y la despotencia, es una fuerza que nos pone en movimiento y nos hace hacer.

Vivir significa aprender de las crisis  y  madurar a partir de las pérdidas y de los cambios inexorables que conlleva cada etapa de la vida, tanto personal como familiar. Estos momentos nos permiten re-pensarnos, para encontrar nuevos modos que nos recuperen y re-conecten con la potencia vital.

 

PARA-QUE

 

Las razones por las que pedimos ayuda suelen ser cuando algo que nos atraviesa, nos sucede, nos desestabiliza o nos desubica.

Estos momentos los nombramos como:

– Malestar general (angustia, crisis de ansiedad, fobias, depresión, duelos, etc)
– Las crisis personales (vitales y “de tránsito”) y replanteamiento vital, en adolescentes y adultos.
– La elección y constitución de pareja (en ningún caso se realizaran informes ni podrá utilizarse judicialmente el contenido de las sesiones)
– La crianza y la adolescencia de los hijos,
– Las crisis de madurez y la experiencia de la marcha de los hijos (el “nido vacío”),
– La jubilación, el rol de abuelos, la vejez.

La terapia se empieza para terminarse.
Esto significa que trabajaremos el tiempo que sea necesario pero sin olvidar que el acompañamiento que no se acaba puede transformarse en invalidante.